Inclusión Financiera y Profundización Financiera – ¿Una herramienta efectiva contra la desigualdad de ingresos?
03 Agosto 2017
Patricio Valenzuela, académico e investigador de la Universidad de Chile comenta respecto de la "Inclusión Financiera y Profundización Financiera y Profundización Financiera – ¿Una herramienta efectiva contra la desigualdad de ingresos?"
 
Cómo los esfuerzos hacia mayor inclusión y profundización financiera podrían contrarrestar los efectos de la desigualdad en el crecimiento
 
Por Henrieta Isufllari
 
Como puede confirmar casi cualquiera quien ha entrado en un banco para postular a un crédito, el proceso de otorgamiento de un crédito es complicado. Este proceso a menudo implica una excavación a fondo de la historia financiera de una persona, sus bienes, trabajo y otros factores que se consideran indicadores de la habilidad del titular del préstamo de pagar a la entidad crediticia. Desde el punto de vista de los bancos, este proceso de evaluación no es una ciencia exacta, aunque el consenso general es que el dinero atrae dinero- que a las persona de más altos ingresos se les haga más fácil obtener créditos es un hecho bien establecido e incluso respaldado por la literatura sobre el tema.
 
Hasta las décadas pasadas, la teoría económica que tuvo como objetivo explicar la relación entre ahorros y distribución de ingresos defendía que la desigualdad tenía un impacto positivo en el crecimiento económico al asignarle riqueza a aquella parte de la sociedad que ya estaba predispuesta a ahorrar más – las personas de más altos ingresos. Este tipo de razonamiento, que suena anticuado, se basa en que durante mucho tiempo el crecimiento económico estuvo impulsado principalmente por la acumulación de capital físico, como maquinaria y edificios. Desde este punto de vista, la acumulación de riquezas de tales proporciones necesita de una base de riqueza ya establecida, la que los ricos ya poseían.
 
Al cambiar el mundo industrializado hacia métodos de producción más sofisticados, la definición de capital se expandió para incluir el valor de la mano de obra calificada y el capital humano. La nueva oleada de literatura retrata una relación más compleja entre desigualdad y crecimiento económico, una relación en la que un cambio hacia la equidad no sólo impulsa inversiones en capital humano sino que también puede proporcionar incentivos para un ambiente sociopolítico más libre de conflicto – ambos factores importantes para el crecimiento.
 
Con la reciente desaceleración económica, Chile está promoviendo políticas enfocadas en incrementar el capital humano como manera de mantener las tasas de crecimiento acelerado de las dos décadas previas. Sin embargo, el país tiene una dura tarea por delante: mitigar la desigualdad de ingresos. El más reciente estudio económico de la OCDE (2015) señala a Chile como el país con el coeficiente más alto de desigualdad de ingresos entre los países OCDE: el 10% más alto de las personas recibe 26.5 veces el ingreso promedio del 10% más bajo, mientras el promedio de la OCDE es 9.6 veces. Otro indicador, la riqueza, también es altamente desigual: en Chile, el 1% superior recibe el 21% del ingreso total, mientras el 40% inferior recibe sólo el 1.65% (la fuente puede encontrarse aquí)
 
“De acuerdo a la base de datos de los Indicadores de Desarrollo Mundial del Banco Mundial, el número de adultos prestatarios de bancos comerciales en Chile era 438 cada 1000 adultos (2015), mientras la proporción de crédito doméstico al sector privado como porcentaje del PIB era 110%”, explica Patricio Valenzuela, investigador del MIPP y profesor de la Universidad de Chile. “Estos números sugieren que los efectos de una alta desigualdad en Chile están siendo atenuados de cierta manera por el acceso a crédito, pero que los sectores más vulnerables de la población aún no tienen acceso a crédito para expandir sus oportunidades económicas”, añade.
 
Para tomar las decisiones correctas sobre el problema de la desigualdad, tanto la teoría económica como los datos empíricos deben ser analizados cuidadosamente y la implementación de políticas requiere un profundo entendimiento de la investigación disponible sobre las complejas interacciones entre desigualdad, toma de decisiones financieras y crecimiento económico. El reciente paper académico del profesor Valenzuela, “Inequality, Finance, and Growth”, en conjunto con Matías Braun y Francisco Parro, proporciona un modelo que explora los efectos de la desigualdad de ingresos en el crecimiento económico para distintos niveles de desarrollo de los mercados financieros domésticos – de manera teórica y empírica.
 
La primera premisa del modelo es la distinción entre capital físico y capital humano. Mientras la productividad del capital físico es independiente de su distribución de propiedad (si está concentrada en las manos de unos pocos productores o si está distribuida de manera más uniforme), una distribución altamente concentrada del capital humano es proclive a rendimientos decrecientes. Los autores expanden el significado de capital humano para incluir las oportunidades que surgen al invertir en el desarrollo de aquellos proyectos que dan rendimientos altos – definidos como ideas.  No siendo fáciles de transferir de un productor a otro, las ideas son un factor clave en el proceso de producción de las economías modernas. Emprendedores de bajos ingresos tienden a tener capitales semillas más pequeños, así que necesitan acudir a los mercados de capitales para poder financiar sus ideas. Los mercados de capitales están clasificados desde los mercados menos desarrollados, que no ofrecen bajos niveles de crédito a emprendedores con escaza riqueza, hasta los mercados altamente desarrollados, que proveen acceso óptimo al endeudamiento.
 
Valenzuela explica que el nivel de desarrollo de los mercados financieros sirve como una restricción de producción, así que los esfuerzos por la inclusión y profundización financiera compensarían los efectos negativos de la desigualdad en el crecimiento al expandir las oportunidades de inversión para incluir a emprendedores que carecen del capital semilla para desarrollar sus ideas.
 
El profesor detecta que los efectos de la desigualdad en el crecimiento son más prevalentes en países con mercados financieros subdesarrollados comparados con países con mercados más desarrollados. Valenzuela añade que, en concordancia con los argumentos teóricos del paper, los incrementos en la desigualdad de ingresos llevan a un número menor de postulaciones a patentes de residentes per capita, pero que este efecto negativo de la desigualdad en aplicaciones de patentes desaparece en países más desarrollados financieramente.
 
Para ejemplificar, en países con un sistema financiero subdesarrollado (25% inferior), un incremento en desviación estándar de 1, medida por el coeficiente Gini, resulta en una reducción de 65 puntos base en crecimiento del PIB real per capita; para países en el 25% superior, el mismo incremento en la desigualdad causa una baja de sólo 7 puntos base en la misma medición del PIB.
 
Otro resultado es que, a pesar de que la desigualdad en la riqueza inicial tiene un efecto negativo en el crecimiento económico, una profundización en los mercados financieros puede ayudar a compensar parte de este efecto negativo, y en algunos casos incluso revertirlo completamente. Al proveer un servicio más inclusivo, los mercados financieros actúan como un regulador de la desigualdad de ingresos al redistribuir la inversión a proyectos con alto retorno marginal.
 
De cara al futuro, el modelo explora la medida en que el grado de desarrollo del sistema financiero de un país afecta la percepción que los segmentos de menores ingresos de la población tienen sobre la desigualdad. Dado que constituyen una mayoría, los agentes pobres son el votante promedio. Cuando los agentes pobres tienen acceso más fácil a deuda y pueden usarla para financiar sus ideas, tienen una buena oportunidad de estrechar la brecha de ingresos causada por las diferencias en la riqueza inicial. Con esta información previa, los agentes pobres estarían más propensos a tolerar la desigualdad actual y no tendrían la necesidad de apoyar políticas que promueven redistribución futura, ya que pueden prever que esto sería una consecuencia de las oportunidades financieras igualitarias. Los datos también presentan un positivo efecto significativo en el impacto que el desarrollo financiero tiene en la tolerancia a la desigualdad.
 
El acceso a crédito productivo es una herramienta efectiva para atenuar la desigualdad de ingreso, que es un problema persistente en Chile. Una de las fuentes sugeridas de la falta de acceso a los mercados financieros es la inhabilidad de las instituciones financieras para recuperar sus préstamos en caso de incumplimiento. Una línea de acción efectiva para disminuir la brecha de la desigualdad sería acoplar sus esfuerzos de promover la educación financiera con una restructuración de los mercados financieros del país. 

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El Centro de Finanzas agradece el significativo aporte del Banco de Crédito e Inversiones, BCI, a esta iniciativa